Por todo lo
mencionado cabe recalcar que el derecho no es un sistema lógico sino un sistema
praxeológico, es decir, no es un producto racional, no es un producto lógico
sino una consecuencia de la cooperación de la conducta y del intercambio, de
las actividades cooperativas entre las personas, ya que las personas sin quererlo, al
cooperar entre sí, producen, por la reiteración de sus conductas, normas
jurídicas inadvertidamente que después se convertirán en el contenido del
derecho. Cada vez que la sociedad reiterando usos crea una costumbre está
generando una norma jurídica, siendo así el derecho un producto de nuestra
praxis, de nuestra acción.
Teniendo en cuanta
que el derecho entonces no es otra cosa que el reflejo de la cooperación de las
personas. También se podría decir que hoy en día no cooperamos igual que como
cooperaron nuestros padres y nuestros abuelos. El trabajo no está organizado de
la misma manera que en el siglo XVIII, ni que en la Edad Media, ni que en Roma,
ni que en Grecia. Entonces el derecho debe reflejar la división del trabajo. Creo
que el derecho es un reflejo de la cooperación de las personas y así como
cambian los mecanismos de cooperación así cambian las estrategias cooperativas
de las personas y cambian las instituciones jurídicas y en la medida en que
evolucionan las sociedades, evolucionan sus instituciones prescindiendo de la
razón y del poder.



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